El Forjista La Revolución según Mariano Moreno Capítulo 12 Opiniones sobre la Representación |
Historiadores de tendencias antagónicas han coincidido en un aspecto, Moreno era librecambista y como tal debía ser rescatado o vilipendiado, según la ubicación desde donde se emitía la opinión. Para quienes así piensan, la Representación de los Hacendados surgía como un documento irrefutable del liberalismo a ultranza de Mariano Moreno. La
escuela histórica liberal, que aún sigue siendo la oficial, ha intentado
demostrar que el joven patriota era uno de los suyos, para esto fue
indispensable silenciar minuciosamente su verdadero pensamiento revolucionario.
La Representación pasó
a ser considerada como un verdadero monumento del liberalismo económico,
sacándola de contexto y presentándola como una obra válida para cualquier
época. Pero para que la maniobra fuera completa debía ocultarse otros
trabajos, como el Plan de Operaciones o las páginas donde Moreno discrepó
con los ingleses. Una
de las dificultades para estos historiadores consistió en explicar
como Moreno pasó de ese supuesto liberalismo de la Representación
a una posición partidaria del intervensionismo estatal como fue la
que sostuvo en el Plan de Operaciones. Ambos escritos tienen apenas
un año de diferencia. Nosotros
creemos que más que una transformación de Moreno, lo que cambió radicalmente
fue la situación política, como producto de la Revolución de Mayo.
Moreno escribió la Representación de los Hacendados durante un sistema
de gobierno que ya a esa altura, le resultaba cuestionable, no por
casualidad había participado, de una forma u otra, en el derrocamiento
de dos virreyes y poco le faltaba para que actuara en la caída del
último representante de la Corona española. Cuando escribió el Plan
de Operaciones era integrante del gobierno y el más activo del mismo. En
circunstancias tan distintas, los escritos debían tener sus lógicas
diferencias, por otra parte, la Representación se refería a un tema
muy concreto, mientras que el Plan era un proyecto de gobierno revolucionario,
por lo que las cuestiones tratadas estaban bien diferenciadas, al
igual que las circunstancias. Otros
historiadores han criticado a Moreno y a la Representación por ser
un trabajo falto de realismo, con mucha erudición pero desconectado
de las necesidades del Virreinato. No coincidimos tampoco con esta
afirmación, pues en la Representación, las propuestas de Moreno no
se diferenciaban en nada de aquellas que en definitiva se aprobaron,
A lo largo de la obra marcó las necesidades
más urgentes del estado, señaló el grave problema que para
el fisco resultaba el contrabando, y denunció como ninguno el comportamiento
hipócrita y especulador de los comerciantes de Buenos Aires. Pero
la crítica a la figura
de Moreno que merece que no detengamos por un momento, es aquella
que creó ven en él una supuesta anglofilia, que según ellos es posible
detectar en la Representación y que podía extenderse a toda la actuación
pública de Moreno. Consideramos esta aseveración totalmente injusta,
para el hombre que más hizo en aquellos años, por nuestra independencia
nacional. En
Europa tres naciones se disputaban el predominio mundial: Inglaterra,
Francia y España. En 1809, Gran Bretaña era aliada de España, por
lo que los patriotas americanos entendían que era imprescindible neutralizar
la acción de los ingleses que podían concurrir en defensa de sus aliados,
ante un levantamiento en las colonias españolas. Esta
táctica de los revolucionarios de Mayo no significaba, ni mucho menos,
entregar el patrimonio nacional a los mercaderes ingleses, como en
años posteriores lo hicieron gobernantes que se aferraron a una política
suicida para los intereses de la Nación y su pueblo. La política realizada
por el binomio Rivadavia y Manuel García fue un ejemplo de lo que
estamos señalando. En
los años previos a los acontecimientos revolucionarios de 1810, estaba
fresco el ejemplo de las colonias americanas de Inglaterra que habían
contado con el apoyo de Francia y España para lograr su definitiva
emancipación. La esperanza de contar con el apoyo de alguna potencia
era una posibilidad que los patriotas no descartaban, una alianza
con los franceses no pasaba por la cabeza de los revolucionarios por
estar fresco en el recuerdo el ejemplo de los españoles contra el
invasor galo. A
nadie se le ocurriría acusar de anglófilos al Cabildo o al Consulado,
a pesar que sus propuestas, aprobadas por el mismísimo virrey, no
diferían de las realizadas pro Moreno en la Representación. Adherimos
a las afirmaciones de Vicente Sierra: Es un error de fondo asignar
a la Representación de los Hacendados... el carácter de pilar inicial
del liberalismo económico argentino, pues ni política ni económicamente
el documento permite asignarle tal posición. Las conclusiones del
escrito bastan para confirmarlo. Otro
aspecto que es sostenido por algún historiador, y con el cual no coincidimos,
está referido a darle al escrito un mero carácter jurídico. En primer
término, las consideraciones que se hace exceden ese marco, por otro
lado, ya señalamos que la actividad de Moreno como abogado estuvo
siempre vinculada a su pensamiento político. El eje central del documento era el profundo cuestionamiento a los comerciantes porteños, que junto a los funcionarios y al alto clero constituían los sectores dominantes del Virreinato, por lo que estos eran los principales enemigos de Moreno y el partido patriota. Esta era la esencia de la Representación, cuestionar al sector más reaccionario y que además lucraba a expensas de otros, como en el caso de los hacendados a los que Moreno defendió, las otras cuestiones deben ser ubicadas en un segundo plano. |