El ForjistaLa Revolución según Mariano MorenoCapitulo
4 El Doctor Mariano Moreno |
Hacia
mediados de septiembre de 1805, Mariano Moreno regresó a la ciudad
que lo vio nacer, volviendo a alojarse en la casa de sus padres. Se
abocó por completo a su profesión luego de dar los correspondientes
exámenes para ser admitido como abogado en Buenos Aires.
El 20 de noviembre se presentó ante
los tribunales de la ciudad para defender a su primer cliente, ese
mismo día fallece su padre.
En muy poco tiempo adquirió una reputación
de profesional con gran capacidad esto permitió que adquiriera bastante
notoriedad. Paralelamente a la actividad en su estudio de abogado,
también ocupó el puesto de relator de la Audiencia y fue asesor del
Cabildo.
Desde esta época, da muestras acabadas
de poseer una inmensa capacidad de trabajo, esa virtud deslumbró mas
tarde a sus compañeros de la Primera Junta. Sus tareas profesionales
le consumen todo su tiempo no quedándole espacio para concurrir a
las tertulias o a los cafés, actividad por demás habitual en el Buenos
Aires colonial, en estos sitios se discutían los temas más variados,
no faltando por cierto las discusiones políticas.
Sólo abandonó su labor durante las
invasiones inglesas, pues prefirió dedicarse a redactar unas memorias
que dejaron plasmado su sentimiento ante los importantes acontecimientos
de los que fue testigo y que no significaron otra cosa que el sojuzgamiento
de la patria. Entendió que su suerte personal no podía estar desligada
de la situación general, por eso no ejerció la abogacía mientras los
invasores ingleses mantuvieran enarbolada su bandera.
Hemos señalado anteriormente que el
hombre que nos devolvió el Alto Perú ya estaba moldeado por esa llama
que los convirtió en el personaje más avanzado de sus tiempo, en ese
sentido debe entenderse también su tarea en el ámbito legal. Una y
otra vez se enfrentó, como abogado primero y como político después,
a las instituciones coloniales.
Muchos de sus escritos legales conformaron
los lineamentos iniciales de los postulados que más tarde defendió
en el gobierno. Su actuación en el ámbito del Derecho es inseparable
de su actividad política.
Defendió reiteradamente a miembros
de los Cabildos del Virreinato ante el despotismo de algunos funcionarios
de la Corona. En 1809 asumió la defensa del alcalde de primer voto
y del síndico procurador de Córdoba, ambos habían sido designados
de acuerdo a las leyes vigentes pero no fueron confirmados por el
gobernador de esa provincia, Gutiérrez de la Concha, realista declarado
que se había opuesto al reemplazo del fugado Sobremonte , a la instalación
de la Junta de Montevideo, y luego en 1810 se levantó junto a Liniers
contra el gobierno revolucionario instaurado el 25 de mayo.
En 1808, Moreno defendió a los alcaldes
y regidores del Cabildo de Corrientes por la confirmación de un alcalde
designado por un solo voto contra la decisión de todos los demás.
En varios ocasiones asumió la defensa
de sus clientes contra el despotismo clerical de algunos sacerdotes
españoles partidarios de la sumisión total de los americanos a la
Corona y a la Iglesia. Estuvo de parte de los integrantes del Cabildo
de Jujuy contra los insultos y las acusaciones de irreligiosidad por
parte de los curas de esa ciudad, porque los cabildantes no habían
concurrido a una ceremonia religiosa en virtud de estar ocupados en
la elección de los capitulares.
Fue el abogado del canónigo Melchor Fernández,
agraviado por el obispo de Buenos Aires, Benito de Lué y Riega, uno
de los más acérrimos enemigos de los criollos y sostenedor de la reaccionaria
teoría durante el Cabildo Abierto del 22 de mayo, por la cuál ...mientras
existiese un solo español en las Américas, ese español debía mandar
a los americanos, pudiendo sólo venir al mando a los hijos del país
cuando ya no hubiese un solo español en él.
Al atender un asunto ocurrido durante las
invasiones inglesas, defendió a una viuda y sus hijos contra los robos
de ganado de parte de un vecino, señalando como agraviante, el hecho
que la patria estuviera ocupada por tropas extranjeras. En su presentación
decía : roba ganado de unos Menores que gimen bajo un yugo enemigo,
y de un vecino que emprende voluntario las fatigas y males de la guerra,
prefiriendo a la seguridad de sus bienes la libertad de la patria.
En otro caso que tuvo gran repercusión en 1808,
un capitán acusa a un superior, miembro del Consulado y comandante
del Batallón de Infantería de abandonar su puesto de lucha y encerrarse
en su casa. Esto había ocurrido también durante las invasiones, Moreno
apoyó al capitán en sus denuncias y realizó investigaciones para confirmar
las mismas.
Nuevamente asumió la defensa de los naturales de
la tierra americana al defender a los oficiales del cuerpo de Indios,
Pardos y Morenos a quienes se intentó disminuirles el sueldo mientras
se mantenía los ingresos de los españoles.
Así, una y otra vez, el doctor Moreno defendió
a los desamparados, por lo general americanos, contra las injusticias
del poder absolutista. Vemos como comenzó su batalla en el derecho,
la que luego continuó siendo gobernante, contra los mismos personajes
y el mismo sistema.
Nada hay de casual en estos primeros combates que Moreno
sostuvo en el marco legal. Muchos de los que aparecieron aquí enfrentados
al joven abogado, como Gutiérrez de la Concha o el sacerdote Benito
Lué, volvieron a encontrase en el camino de Moreno, cuando ya era
secretario de la Junta.
Si bien no es nuestro propósito realizar un detallado
repaso de los casos en que intervino como abogado, creemos de importancia
remarcar otros dos asuntos que por sus características nos muestran
su forma de pensar y su fuerte personalidad.
Actuó en defensa de una mujer que había recibido una herencia
pero cuyo marido reclamaba judicialmente, alegando que su mujer no
podía administrar los bienes durante el matrimonio. Moreno mostró
en este aspecto un progresismo mayor al del Código Civil de Velez
Sarfield de 1869 que reglaba que : El marido es el administrador
legítimo de todos los bienes del matrimonio, sean dotales o adquiridos
después de formadala sociedad....
El esposo se había presentado ante el juez, obteniendo que
éste fallara dejando a la mujer sin posesión alguna, Moreno intervino
sosteniendo que los bienes propios de la mujer sólo podían ser administrado
por el marido cuando aquella voluntariamente se los hubiera entregado,
no siendo este el caso.
Así como fue precursor en la defensa de los derechos de la mujer,
también se constituyó en uno de los primeros en criticar públicamente
a Rivadavia, lo hizo desde en un escrito legal.
La figura de Bernardino Rivadavia fue elevada a niveles desproporcionados
por la historia liberal, cuando en realidad fue uno de los gobernantes
que con mayor docilidad se sometió a los intereses británicos.
Moreno opinó de la siguiente forma: Sírvase V.S. fijar la vista
sobre la conducta de éste joven : ya sostiene un estudio abierto,
sin ser abogado; ya usurpa el aire de los sabios sin haber frecuentado
sus aulas; unas veces aparece de regidor que ha durar pocos momentos:
otras veces se presenta como un comerciante acaudalado, de estas negociaciones,
que ni obtiene, no tiene fondos para sostener; y todos estos papeles
son triste efecto de la tenacidad con que afecta, ser grande en todas
las carreras, cuando en ninguna de ellas ha dado hasta ahora el primer
paso.
En este párrafo pareciera que quisiese advertirnos sobre los nefasto
que podía significar este personaje en cualquier pliegue del poder,
y no se equivocó, pues a pesar de sus proyecto irrealizables y subordinación
a los ingleses, fue venerado por Mitre y otros historiadores que meticulosamente
se encargaron de distorsionar el pasado según sus liberales convicciones,
y aún de ocultarlo cuando desmentía sus teorías.
Como dijimos, la carrera de Moreno se vio interrumpida por la invasión
de los eternos piratas, tal acontecimiento marcó a fuego el espíritu
de los patriotas americanos y mostró al mundo de lo que era capaz
un pueblo dispuesto a defender su soberanía.
|