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El Forjista

Biografía de Eva Perón

 

Capítulo 21 - La relación con el movimiento obrero

 

 

Otra función que Perón le otorgó a Eva fue el de ser intermediaria entre él y los trabajadores, de esa manera ella recibía los pedidos de audiencia que los sindicalistas realizaban para reunirse con el presidente y también le hacían llegar sus reclamos.

Todos los miércoles por la tarde se reunía con Perón y los dirigentes sindicales. Así lo explicaba en La Razón de mi vida: “Todos los miércoles por la tarde el General Perón atiende exclusivamente a los trabajadores agremiados…. Pero en la tarde de los miércoles las audiencias son siempre numerosas, tanto por la cantidad de las mismas como por la cantidad de obreros de cada delegación. Es, por otra parte, la única tarde de la semana en que mi trabajo se desarrolla cerca del General”.

Y agregaba: “Yo parto de este principio muy simple: Trato de que cada gremio esté por lo menos una o dos veces al año con el General. Por supuesto que sólo tienen este privilegio los dirigentes superiores a quienes muchas veces suelen agregarse los compañeros de las filiales del Sindicato en el interior del país. Esto sucede por lo general cada vez que un gremio se reúne en asamblea nacional”.

A comienzos de 1949 comenzaron a manifestarse ciertas dificultades en la economía, Estados Unidos comenzó a venderle productos agrícola-ganaderos a Europa a precios por debajo del internacional dañando significativamente la posibilidad que nuestro país pudiera ubicar nuestra producción. En 1950 Gomez Morales reemplazó a Miranda en el Ministerio de Economía comenzando con la tendencia que ponía el énfasis en los ajustes del gasto público por sobre el crecimiento de la producción. Esta situación se agravó con una de las peores sequías que afectaron seriamente la producción del campo entre los años 1949 y 1951.

Algunos gremios comenzaron a recurrir a la huelga para reclamar por sus salarios, en particular aquellos que estaban influenciados por los partidos opositores como los bancarios, telefónicos y ferroviarios.

En el caso de la huelga ferroviaria de finales de 1950, Eva decidió intervenir, discutió con algunos dirigentes del gremio en la Secretaría de Trabajo pero como no llegó a ningún acuerdo decidió a recorrer los talleres para hablar directamente con las bases.

La huelga comenzó en la línea Roca y luego se extendió a todas las demás líneas, el gobierno decidió intervenir el gremio y despidió a algunos activistas, eso propagó la huelga a otros ramales, los gremialistas decidieron el paro por tiempo indeterminado a partir del 7 de enero de 1951, el gobierno lo declaró ilegal.

Al concurrir a los talleres Eva les lanzó la siguiente afirmación a los trabajadores en huelga: “Ustedes les están haciendo el juego a los ´contreras´. Vuelvan al trabajo”.  Los trabajadores se quejaron de la intervención del gremio y el cierre de sus locales.
Ella gestionó y logró la reapertura de los locales y luego volvió a los talleres de Constitución, a viva voz les recordó los beneficios que los trabajadores obtuvieron de parte del gobierno y los acusó de ingratos, unos días después el Ministerio de Trabajo decretó la movilización militar de los trabajadores ferroviarios.

Eva acompañada del secretario General de la CGT anunció beneficios para la cooperativa de los ferroviarios pero la huelga continuó, años después dirigentes socialistas reconocieron la intencionalidad política del paro con el objetivo de debilitar al gobierno.

El conflicto provocó la renuncia del Ministro de Transporte, Perón se ocupó personalmente del conflicto habilitando personal militar para manejar las locomotoras, también se realizaron despidos y se detuvo a algunos dirigentes.

Este enfrentamiento fue doloroso para Eva, así lo relató en “La razón de mi vida”: “También el papel de Evita es a veces amargo. Toda esta semana pasada, por ejemplo, me ha resultado amarga. Ha habido una huelga y ésta tuvo que ser declarada ilegal por injusta… Sé que la mayor parte del gremio, y que todo el pueblo ha repudiado el proceder de estos ingratos, indignos de vivir en esta Nueva Argentina de Perón. Sé todo esto y sin embargo toda la semana he vivido amargada. Solamente me consolé cuando decidí salir a recorrer los lugares de trabajo y conversar con los mismos obreros en huelga. Me acompañaron dos obreros de la Confederación General del Trabajo. Quise hacer esta salida sin guardias ni escoltas que nunca uso y menos en esta ocasión en que iba a ver qué ocurría con los obreros en huelga…. En cada lugar hablé con los obreros. Ellos nunca se imaginaron por supuesto verme llegar, y menos a la hora que llegué: el recorrido duró desde las 12 de la noche hasta las 4 y media de la mañana”.

Pero más allá de este incidente aislado con los ferroviarios la relación de Eva con el Movimiento Obrero fue de compenetración de la problemática gremial y de una constante atención a sus reclamos.

Siempre se mostró comprensiva ante los reclamos obreros y se esforzó por conocer sus problemas y dentro de lo posible buscaba una solución para sus peticiones, en “La razón de mi vida” escribió: “En los círculos oligárquicos precisamente suele hablarse de las exageradas pretensiones de los trabajadores. Yo puedo asegurar que nunca, sin excepción, exigen más que lo justo y cuando piden más de lo razonable se debe a un error de cálculo que pronto reconocen o al consejo de malos amigos infiltrados entre ellos, o a veces, a los mismo patrones, para quienes un aumento de salarios es pretexto que les sirve para aumentar los precios diez veces más de lo que el crecimiento de salarios justifica. Son tan sensatos nuestros obreros en su manera de reclamar mejoras que muchas veces yo les he podido dar la ‘sorpresa’ de obtenerles más de cuanto habían solicitado los más optimistas”.

El 17 de abril de 1948 reivindicaba la política del peronismo para que los obreros y sus hijos pudieran acceder a la educación que hasta ese momento era poco menos que imposible al menos para el nivel secundario y universitario: “Es por eso que el general Perón ha querido que todos los obreros de la Patria puedan entrar a las universidades en iguales condiciones que los que se llamaban clases dirigentes, y que eran las que nos habían llevado a la entrega del país, a subalternizar los valores espirituales de la patria y a que los argentinos trabajaran para cien familias privilegiadas, para llenar la bolsa de los capitalistas extranjeros”

Eva llegaba a intervenir en los Convenios Colectivos hablando con los empresarios para obtener condiciones más favorables para los trabajadores, el 3 de septiembre de 1948 les decía a los sindicalistas de los Empleados de Comercio: “Pueden tener plena seguridad, y es lo que les puedo adelantar, que esta noche el convenio queda terminado y solucionado a favor de ustedes, y que esta noche también liquidarán los detalles del acuerdo para su aplicación inmediata, entre los patrones y la Confederación General de Empleados de Comercio, de todo lo cual podrán informarse ampliamente mañana, por los diarios y por el órgano del sindicato de ustedes”.

Y al día siguiente al no haber podido llegar a un acuerdo, intercedió para que fuera el mismo Perón quien interviniera: “En la últimas horas de la noche, en vista de que no se podía llegar a un arreglo, sólo nos quedaba la última puerta: la puerta desde donde, en esta Secretaría de Trabajo, se abrió la luz para la masa obrera argentina. El Líder de los trabajadores, el General Perón, en vista de que las demandas de los empleados de comercio era justas, ordenó al director de Acción Social Directa la resolución que les da el éxito completo a sus justas reclamaciones”.

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