El llamado de Perón
a deponer actitudes irracionales y a bajar el tono acalorado de la
discusión política encontró como respuesta de
la oposición desprecio, incluso en ese período se llegó
a descubrir el funcionamiento células preparadas para ejecutar
un golpe de estado. El antiperonismo en bloque demostró que
no le preocupaba un presidente más o menos democrático,
no se trataba de cuestionar tal o cual medida, sólo aceptaba
una salida: la desaparición de Perón y su movimiento,
no había lugar en la Argentina para la oligarquía y
sus obedientes partidos políticos por un lado, y por el otro
un espacio socio político que representaba a los más
humildes.
Luego de la sangre derramada por sus irreconciliables enemigos, Perón
tuvo la grandeza de llamar a la pacificación, por lo general
los historiadores liberales pasan por alto esta importante actitud.
Llamó a sus adversarios a estrecharse las manos y sólo
recibió de ellos injurias y una descomunal soberbia, que consideraron
esto como un reconocimiento de debilidad, olieron sangre y ahí
atacaron. No le era posible al peronismo, a menos que planeara su
suicidio, continuar con esta línea.
El 30 de agosto Perón ofrecía su renuncia a la presidencia
ante los dos partidos justicialistas, masculino y femenino, y la CGT.
En sus considerandos decía: “Recibimos una colonia y
devolvemos una patria libre y soberana”. Para continuar ”Hemos
organizado al Pueblo potencializando su voluntad mediante instituciones
gremiales, económicas y políticas que difícilmente
puedan ser destruidas por la perfidia de la oligarquía y sus
personeros” Explicaba que en su opinión no había
posibilidades de una guerra civil pero que si se estaba ante la posibilidad
de que hubiese paz o dictadura y que él se negaba a asumir
el rol de dictador. Terminaba su alocución “Por eso pido
humildemente a los millones de argentinos que confiaron en mí,
me liberen de todo el compromiso y acepten mi alejamiento del gobierno,
para incorporarme como simple peronista a nuestro Movimiento. He dedicado
la totalidad útil de mi vida al servicio del país creo
tener derecho a disponer de mi vejez”. (43)
Se equivocaba al creer que su obra no podía ser destruida,
pero eso quedó claro después. Presentados los hechos
las millones de personas que confiaban en él y que eran la
mayoría, no podían permitir su salida del gobierno.
Los historiadores liberales que tienden a perderse en cosas pequeñas
tienden a dar largas vueltas para explicar que en realidad todo estaba
preparado para que no renuncie, pero poco interesa lo que pasara por
la cabeza del gral. Perón, lo realmente importante fue que
la mañana del 31 de agosto la CGT convocó al pueblo
para reclamarle a Perón que desistiera de su renuncia y para
mostrarle que el pueblo le respondía a su líder al cual
no quería ver alejado del gobierno posiblemente porque intuía
que pasaría si Perón se apartaba.
Ante las masas congregadas en la Plaza de Mayo, el presidente no ocultó
su ira ante el comportamiento provocador de los opositores, fue el
discurso de un guerrero que estaba dispuesto presentar batalla, dijo
en esa oportunidad: “Hemos vivido dos meses en una tregua en
que ellos han roto con actos violentos, aunque esporádicos
e inoperantes. Pero ello muestra su voluntad criminal” “Por
eso, yo contesto a esta presencia popular con las mismas palabras
del 45: a la violencia le hemos de contestar, con una violencia mayor.
Con nuestra tolerancia exagerada nos hemos ganado el derecho de reprimirlos
violentamente, y cuando uno de los nuestros caiga, caerán cinco
de ellos” “Compañeros: quiero terminar estas palabras
recordando a todos ustedes y a todo el pueblo argentino que el dilema
es bien claro: o luchamos y vencemos para consolidar las conquistas
o la oligarquía las va a destrozar al final”. (44)
En estas últimas palabras estaba centrado el principal dilema
de aquellas jornadas, el gobierno y el pueblo derrotaban a la oligarquía
o ésta con su gran cantidad de tentáculos políticos,
económicos y sociales clausuraba el período y las conquistas
obreras, y aquellas que alentaban la soberanía como el artículo
40 de la Constitución del 49. Aquí estaba el motivo
del odio de la oligarquía, sus partidos leales y hombres de
armas todos lo cuales se estaban preparando para liquidar las conquistas
alcanzadas.
Con respecto a aquellas palabras de abierto enfrentamiento, las cuales
sí fueron profusamente difundidas por los historiadores del
liberalismo debe señalarse, y en este coinciden muchos autores
que no son peronistas, que la amenaza sintetizada en la fórmula
del 5 X 1 nunca fue cumplida por Perón. Por más que
denostara a sus adversarios no utilizó la fuerza para defenderse
de ellos, y he ahí una de las razones de su caída.
Pero el efecto de aquellas palabras y la propaganda que llegaba a
los hogares de los militares, y las clases medias y acomodadas, tuvieron
el efecto de acelerar los aprestos del golpe. La Marina estaba en
plena ebullición desde el frustrado golpe del 16 de junio,
luego de escuchar las palabras de Perón los marinos deliberaron
y fijaron el 8 de septiembre como la fecha para el nuevo levantamiento.
Pero si Perón no cumplía con sus amenazas y hasta trataba
con benignidad a los asesinos del 16 de junio, los antiperonistas
sí cumplían con sus palabras cargadas de odio, cada
vez que ponían la mira ponía la bala y algún
inocente caía. Cabe destacar algo que por lo general no aparecen
en los libros de historia y es que a esta altura era cada vez más
notoria la actuación de grupos autodenominados Comandos Civiles
que no eran otra cosa que auténticas estructuras terroristas,
formadas por lo general por hombres jóvenes provenientes de
familias acomodadas que veían en la lucha contra los humildes
una causa digna de ser luchada.
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