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En este nuevo
documental, tal vez el mejor de su carrera, Michael Moore vuelve a
desnudar el régimen norteamericano, esta vez mostrando su Sistema
de Salud, quedando en evidencia que se trata de una plutocracia donde
la vida humana, particularmente la de aquellos más humildes,
carece de valor.
No obstante las múltiples pruebas de lo que señalamos,
en nuestro país siguen existiendo fervientes admiradores del
modelo norteamericano. Mariano Grondona, Mauricio Macri y Ricardo
López Murphy son defensores de este sistema, seguramente porque
están convencidos de tener suficiente dinero para estar en
la vereda opuesta de los desamparados, por cierto que ninguno de ellos
ha mostrado demasiado interés por la suerte de los más
necesitados.
En Sicko, Michael Moore muestra, sin renunciar al humor y la ironía
que lo caracteriza, el sufrimiento de los 50 millones de norteamericanos
que no tienen ninguna cobertura médica.
Pero los otros 250 millones que sí tienen Seguro de Salud tampoco
pueden enfermarse tranquilos, porque esas empresas sólo buscan
la máxima rentabilidad sin importar, que si para obtener esa
ganancia deben sacrificarse algunas vidas.
Todos los ahorros de una vida, aún de aquellos que han tenido
ingresos considerables pueden ir a parar a manos de las empresas de
la salud si uno tiene la desgracia de tener enfermedades costosas.
Unas pocas compañías controlan el negocio de la salud
en los Estados Unidos, las cuales hacen importantes aportes a las
campañas políticas de ambos partidos, y al igual que
la otra pata del negocio, los laboratorios farmacéuticos, conforman
un poderoso lobby en el Congreso que les permite imponer leyes que
benefician a las empresas y perjudican a los ciudadanos. Por esas
circunstancias, existen diputados y senadores que pasan del Congreso
a ocupar importantes puestos en las compañías farmacéuticas
y aseguradoras de salud.
Al igual que cuando el huracán Katrina asoló New Orleáns
donde se evidenció el desinterés del gobierno por los
sectores más pobres, también en el tema de salud el
único interés de los políticos norteamericanos
es defender a las empresas.
Hasta aquellos llamados héroes, porque ayudaron en las tareas
de salvataje luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001,
fueron dejados a su suerte, aún cuando los problemas de salud
fueron directa consecuencia por actuar solidariamente para salvar
la mayor cantidad de vidas de sus propios compatriotas.
La película pone en evidencia a las clínicas privadas
que llegan a pagar el taxi para que un paciente que estaba a su cuidado
pero que no podía pagar la cuenta, sea conducido y abandonado
en las puertas de los escasos hospitales públicos.
Moore compara el sistema de salud privado de los Estados Unidos con
la medicina pública existente en países tan disímiles
como Canadá, Inglaterra, Francia y Cuba; en estas comparaciones
queda por demás en evidencia los beneficios de la salud pública
y gratuita, claro que no para los comerciantes de la salud.
Estamos ante otra excelente película de Michael Moore, Sicko
emociona, divierte y permite reflexionar en profundidad sobre un tema
de gran importancia, que ubica a los gobiernos ante una encrucijada,
o se gobierna para el pueblo y se defiende su vida o para incrementar
el lucro de un grupito de empresas. |