El Forjista

El significado del peronismo 1946 -1955

El peronismo y la democracia

Exceptuando a los autores peronistas, casi todos los demás coinciden en que durante la década que estuvo en el gobierno, el peronismo no respetó las reglas imperantes en una sociedad democrática. Cabría preguntarse que parámetro se utiliza para medir el grado de democracia existente durante los dos primeros gobiernos del General Perón. También correspondería reflexionar sobre cuál es la comparación que se realiza para llegar a tamaña conclusión.
Si volvemos a lo señalado anteriormente sobre la necesidad de comparar con el “antes y el después”, veremos que el peronismo no tiene ninguna desventaja en este terreno con los gobernantes que le antecedieron y le sucedieron.
La Década Infame constituyó una auténtica farsa electoral donde los caudillejos conservadores imponían a sus candidatos a punta de cuchillo y pistola, todos salidos de los estratos más acomodados de la sociedad. La revolución de 1943, o mejor dicho el sector más nacional y popular de dicha revolución, encabezado por Perón, puso fin a ese simulacro que por lo general concluía con los gerentes de los ferrocarriles ingleses imponiendo al presidente de la república, todo con la complaciente oposición del radicalismo alvearizado y el Partido Socialista que prestaban sus candidatos para dar una cara más “democrática” a la burla.
Si analizamos lo que hicieron los que derrocaron al peronismo veremos que la proscripción que sufrió el partido mayoritario resultaba una práctica autoritaria a la que nunca recurrió el supuesto “tirano” de Perón.
Teniendo en cuenta que por los años de gobiernos peronista hasta el stalinista Partido Comunista Argentino o ciertos nacionalistas aristocráticos derramaban lágrimas por la democracia perdida, caeremos en la conclusión que esta bandera opositora tenía una gran cuota de agitación propagandística.
El sector más lúcido de la generación militar que tuvo a Perón a su más destacado exponente terminó con el denominado “fraude patriótico” desembocando en el proceso electoral más limpio que vivió la historia argentina hasta esos días.
En febrero de 1946 la alianza peronista derrotó en las urnas a la confluencia de partidos que lucraron durante la Década Infame, obteniendo el 52,40 % contra el 42,51% de la Unión Democrática. (1)
En las elecciones de Constituyentes de 1948 el porcentaje subió al 61,38 % contra el 26,86 % del radicalismo y el 2,95% del P.C.
En la reelección de Perón en 1951 el oficialismo obtuvo el 62,49% contra el 31,81 % de los radicales y el 2,30 de los conservadores.
Por último en 1954 para la elección de vicepresidente, el peronismo llegó al 62,52 %, el radicalismo al 32.52 % y el P.C al 1,12 %. (2)
De los guarismos es posible visualizar como la población en su inmensa mayoría apoyaba al gobierno, reafirmando el concepto más elemental de la democracia, consistente en el gobierno del pueblo, el cuál se sentía partícipe de un proceso que había abierto aquellas puertas que los sectores minoritarios que habían conducido al país hasta el momento, se encargaron de mantenerlas cerradas a la participación popular, los humildes en particular, vieron a alguien que por primera vez los tenía en cuenta. A su vez, del análisis de los resultados es posible detectar que la oposición se nucleaba en torno al partido radical.
La oligarquía argentina se ha adueñado, no sólo de las principales fuentes de riquezas, sino que también expropió palabras para su uso exclusivo, tal el caso de la mentada democracia, por eso es que un determinado grupo se convirtió en exclusivo jurado para decidir que es democracia y que no.
Por supuesto que aquel osado coronel que había puesto de pie a los humillados de siempre y que cuestionaba los sacrosantos intereses de las minorías pudientes no podía ser democrático ¡Si hasta la servidumbre se rebelaba y exigía derechos! ¡Si hasta los peones de estancia reclamaban que se cumpliera el Estatuto del Peón! Semejante afrenta no podía quedar olvidada.
Por esto es que Arturo Jauretche podrá afirmar con la ironía que lo caracterizaba y que servía para dar amenas lecciones de patriotismo práctico: “…la democracia sólo funciona cuando gobierna la minoría. Cuando gobierna la mayoría es la dictadura”. (3)

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