En el marco de la Tercera
Posición y de la Unidad Latinoamericana su correlato en el
mundo sindical fue el intento de implementar un proyecto independiente
de central sindical.
En 1945 se reunió en Londres un congreso sindical creando la
Federación Sindical Mundial (FSM) constituido por los sindicatos
soviéticos, el laborismo inglés y los sindicatos norteamericanos,
la cual se conformó en el marco de la derrota del nazismo.
Poco tiempo después comenzó el enfrentamiento entre
la URSS y los Estados Unidos y sus aliados, lo cuál produjo
la fractura de la FSM. Los ingleses norteamericanos y holandeses crearon
en 1949 la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales
Libres (CIOSL), quedando la FSM en poder de los soviéticos.
En América en encargado de asuntos gremiales del Departamento
de Estado y hombre de la CIA norteamericana, Serafino Romualdi fue
el encargado de crear una central regional permeable a la política
exterior yanqui. En 1948 se reúne en Lima la Confederación
Interamericana de Trabajadores (CIT), por la Argentina concurre un
grupo antiperonista. Entre los proyectos de la central proyanqui figuraba
: “la lucha contra la amenaza totalitaria, tanto en el movimiento
sindical, representado por comunistas como por peronistas, como en
la política general del Continente, en que toman forma de peronismo,
dictaduras militares y la colusión entres éstas y el
movimiento comunista”. (55)
Como se verá para los agentes del gobierno norteamericano el
peronismo era ubicado al lado del demonio y por lo tanto era imprescindible
combatirlo y erradicarlo, adoptando cualquier medio posible. En 1951
la CIT se transforma en ORIT Organización Regional Interamericana
de Trabajadores que era la rama americana de la CIOSL.
Aquellos sindicalistas que no eran partidarios de alinearse con las
grandes potencias vieron la necesidad de crear a nivel regional una
central independiente de aquellos poderes, fue así que el 9
de febrero de 1952 se reúne en Asunción el Comité
de Unidad Sindical Latinoamericano, el líder de la rama americana
de la prosoviética FSM, Lombardo Toledano, no tarda en acusar
de fascista al nuevo intento emancipador propiciado por la CGT argentina.
(56)
Siguiendo por este camino de integración latinoamericana de
los trabajadores se realizó una reunión en México
el 20 de noviembre de 1952 donde quedó concretado el nacimiento
del ATLAS (Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas)
cuya sede se estableció en Buenos Aires, además de los
argentinos concurrieron representantes de Cuba, Puerto Rico, Chile,
Costa Rica, México y Perú. La secretaría general
fue asignada a José Espejo, líder de la CGT.
En dicha reunión la delegación argentina afirmó:
“No debe importarnos un ápice la existencia de otras
centrales, no queremos estrechar las manos encubiertas de sangre de
trabajadores, de los que están al servicio de Wall Street”
y convocaba a solidarizarse con la lucha de liberación de Puerto
Rico. (57)
Desde 1948 había agregados obreros en la embajadas argentinas
ocupando un lugar virgen para los obreros, Félix Luna volverá
a minimizar la importancia de esta decisión al señalara
que “en la realidad no fue sino un instrumento de propaganda
de Perón”.(58)
Como no podía ser de otra manera el ATLAS fue hostigada por
los representantes norteamericanos que no podían admitir un
cuestionamiento a las políticas de la gran potencia, los principales
sindicalistas norteamericanos desplegaron una campaña de calumnias
contra la central independiente. George Meany presidente de la AFL,
Jay Lovestone jefe de asuntos exteriores de la misma central, Irving
Brown representante de la AFL en Europa y Serafino Romualdi representante
en América Latina, trabajaban para la CIA y desplegaron una
política de infiltración en las centrales nacionales
y regionales y en todos aquellos organismos sindicales que no fueran
dóciles a los dictados de Norteamérica. (59)
El ATLAS contó con innumerables inconvenientes para su accionar,
principalmente por la política norteamericana que incentivaba
para que aquellos sindicalistas que apoyaban la central latinoamericana
fueran perseguidos en sus países de orígenes siendo
objeto de represalias como despidos u otros ataques. Una comisión
del ATLAS fue impedida de ingresar a Puerto Rico colonizada por los
Estados Unidos.
Por otra parte, el desarrollo del sindicalismo en América Latina
era desigual, en ninguna parte se había logrado el avance obtenido
por el peronismo donde los sindicalistas podían actuar con
total libertad, o por lo menos con mucha más libertad que en
el resto del continente.
La autodenominada Revolución Libertadora intervino el ATLAS
y puso como interventor a un comisario retirado en calidad de liquidador,
de esta manera concluyó uno de los proyectos más ambiciosos
de la Clase Obrera Latinoamericana que por vez primera quería
pararse de igual a igual que los poderes mundiales. El imperialismo
derrotó el ATLAS pero su ejemplo debe quedar grabado en la
memoria de los trabajadores latinoamericanos.
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